En los inicios antes del gel avainillado todo era calma, una calma cristalina y fluctuante, como una realidad vacilona pero reveladora. Como la transparencia de la gelatina de fresa o como los recuerdos. Así,eso es; como los recuerdos, vaporosos y extrañamente irreales, adulterados por nuestra imaginación y maleables por el paso del tiempo. Así se ve mi cuerpo allá abajo, bajo el agua caliente de la bañera. Adormecido, no me siento, no me siento, no siento me. Podría ser el cuerpo de cualquiera; unos pechos semisumergidos que levitan, un estomago de un blanco raro, el ombligo de alguién, el pubis de una fulana las piernas de una mengana y la culminación de los pies con sus dedos sus uñas, con su todo. Solo si los subo y los saco a la realidad y dejo que los ampute la superficie del agua creo que son mios, que me pertenezco. Antes de eso solo soy una cabeza al aire que observa a una extraña o a un recuerdo o a aquella gelatina de fresa.

Después un poquito de gel, muy pero muy poco y doy paso a la explosión de la hidro, al terremoto de burbujas, de chorros que me golpean y que ahora si siento, por todos lados, en todas partes, el caos, la locura, el temblor de las carnes la espuma que fornica y se reproduce como bacterias blancas y crece y crece y me cubre por completo y siento tanto tanto que no me siento, ya no me siento, otra vez no me siento, desaparezco,desaparezco entre las nubes blancas mientras con un dedo paro la tormenta. Stop. Silencio.
El silencio falsificado se apodera del baño, el silencio del crepitar de la espuma es un dictador. Ya no me veo, veo la estratosfera y dos cumbres, Rod y Llas de 8.000 m se alzan por encima de las nubes trémulas. Al rato si me espero las nubes se van muriendo y ya no son nubes, son nieve de semana santa que se deshace y persiste cabezona en las cuatro esquinas. No me quiero morir me gritan y yo solo miro.
Me levanto y suena a cataratas, tiro del tapón y el ciclón absorve el agua tragando la nieve, las nubes, los pelos, la espuma mi piel y mis celulas.

Salgo a secarme mas anciana mas pequeña y encogida de lo que entré y al sentirme arrugada y mojada me doy cuenta que ya siento, ahora de verdad, porque si, porque no puedo vivir sin mi.

Mandrake