EL MUSEO LIMPIO
Durante un tiempo estaré trabajando en el museo de mi pueblo, ayer me presentaron a mis compañeras de trabajo que estan mas cerca de jubilarse que de otra cosa, que yo las miraba y miraba las anforas y me daba ese olor a veterania, de toda una vida trabajando entre cosas antiguas, podría ser cruel y decir que no se que llego antes si las anforas romanas o ellas, pero no lo haré porque si os dais cuenta ya lo he hecho. Lo que mas me ha gustado es el desván , con todas esas cosas tiradas, rotas, algunas antiguas otras viejas, la linea entre antiguo y viejo sería comparable a ser moro o ser arabe, solo que en el caso de los objetos el adjetivo no se calcula por el valor economico si no por los años que lleva a cuestas y la escasez de las mismas. Como decía me ha gustado el desvan, por su polvo, por lo desorganizado y por mi vena peliculera en especial cuando la directora me ha dicho que quedan muchas cosas por catalogar y mi cabeza ha pensado en tesoros en secretos ocultos y en el valor incalculable que podria tener algun objeto olvidado en cualquier esquina de ese recinto sin que ellos lo sepan, ellos no lo saben pero por ahi anda el santo grial y si mucho me apurais hasta el arca de noe. El museo no es muy grande pero es mono y esta limpio, limpio... y digo lo de limpio porque el ultimo museo que visite que fue el del cairo esta guarrisimo, hecho una porqueria en serio, un destartale en toda regla y que quereis que os diga el mio sera pequeño pero cuanto se agradece que este limpio. Una parte importante del museo es el apartado de mineralogia, por lo visto la colección es bastante importante y aunque yo de piedras se lo justo puedo decir sin lugar a dudas que hay de todo menos criptonita, bueno a lo mejor si, a lo mejor esta en el desván y ellos no lo saben.




florencio dijo
Esto de los museos es algo fascinante, Mandy. Unos rincones mágicos de verdad...
Una vez, hace un`par de años, estaba dando una vuelta por el Museo de las Telecomunicaciones, aquí en Madrid, y entré en una sala (no había nadie más que yo) en la que se reproducía una central telefónica de las antiguas... con un montón de chicas operadoras que eran, lógicamente, maniquís. Por un momento me sentí transportado a aquella época de principios del teléfono... una sensación agradable... algo que sólo en un museo puede ocurrir. Espero que en este nuevo trabajo tuyo tengas muchas buenas sensaciones de este tipo (bueno, o de cualquier otro tipo, claro).
Quizás tus nuevas compañeras, aunque "antiguas", sean maravillosas personas; ¡nunca se sabe! ¡Ojalá que sí!
Uno de mis museos preferidos de los que he conocido es el de Orsay, en París. Me fascinó su esructura (una estación de tren) y su contenido... todo un torrente impresionista, expresionista... toda una catarata de luz, color, formas... ¡extraordinario en verdad!
Espero que encuentres el Grial, la Mesa de Salomón, el Arca y, si me apuras, aquél sueño perdido que tuviste una vez, hace mucho tiempo, mientras caminabas bajo un cálido sol en una tarde de un feliz verano... ¡tienes que tenerlo! todos lo tuvimos...
...y lo perdimos.
Así, en plan melancólico, te mando un fortísimo abrazo, querida Mandy.
¡¡Buena suerte!!
8 Julio 2009 | 04:57 PM