Yo fui un susto, pero mi hermana fue un a gusto (buscada y bien buscada), no por ello nació en agosto, nació en junio que tampoco esta mal, solo que es cáncer y hay demasiados cáncer en mi casa, lunáticos todos ellos, si se siente aludido algún cáncer que lea estas líneas no podrá mas que corroborarlo, si es un poco decente si es un poquito honrado.

Vino en avión porque lo de la cigüeña no me lo tragaba pero lo del avión si, será que por donde vivo las cigüeñas no asoman el pico pero los rastros de aviones tapizan cuadriculadamente estos cielos, era mas factible que a mi hermana la transportara un avión que una cigüeña asi que me pase unos meses gritando al cielo que quería un hermanito, o dos o los que fueran, como mi amiga Ana, a ver porque ella tenia uno y yo ninguno.

Siempre fui caprichosa lo he de reconocer no se si por ser hija única algo enfermiza y demasiado llorona o por ser una tocacojones como decía mi padre, probablemente por esto último.

Quise a un hermano y lo tuve, yo ya sabia hacer mis cositas en el baño, comer sola, hablar decentemente, escribir, sumar, restar, chantajear, mentir, pegar, comer pipas, ir en bici y escupir, es decir, tenía seis años, dos incisivos menos y una hermana recién nacida que no sabía hacer absolutamente nada mas que dormir, llorar y cagar y lo que era peor robarme a los papas.
El primer día cuando llegó a casa me propuse solemnemente enseñarle el a, e, i, o, u pero por mas que me lo propusiera al tener la niña un par de días y no ser un loro ni una cacatúa no lo conseguí, me cansé y la dejé por inútil.

Inútil me lo pareció por unos cuantos años, por lo menos hasta los tres o cuatro cuando pude empezar a engañarla y a abusar de su inocencia. me divertía meterle ideas raras en la cabeza o hacerle creer que yo era una semidiosa heroína capaz de hacer aparecer y desaparecer sus juguetes por arte de magia. Fui bastante cruel, una autentica cabrona una vez cuando mi madre estaba en la cocina haciendo la comida desvié la atención de la tele y me quedé observando el cochecito donde estaba la niña, despierta y tranquila, mirando el techo y haciendo burbujas con las babas, no tenía permitido cogerla en brazos sin supervisión de mayores como es evidente, aproveché la oportunidad para agarrarla con las dos manos por el cuello y alzarla al vuelo mientras me quedaba mirando como la criatura medio asfixiada y sin posibilidad tan siquiera de llorar se iba tornando de roja a morada, la solté cuando me dio la real gana, cuando el bebe recuperó el aliento reventó a llorar con desespero y mi madre salió corriendo de la cocina preguntando que había pasado y yo sin sacar los ojos del televisor contesté -Nada, estoy mirando los dibus y esta se ha puesto a llorar- en otra ocasión cuando mi hermana ya medio caminaba y agarraba todas las cosas sin ton ni son la pillé manipulando un mechero y me salió la vena de hermana sádica mayor y le dije -Dame eso, esto no se toca, no se toca hace pupa- para asegurarme que había aprendido la lección prendí el mechero por unos segundos le cogí el bracito desnudo y le marqué como a una vaca con la parte candente -Ves, hace pupa- le dije mientras ella sollozaba de puro dolor.

Pero a los hermanos se les quiere, porque el roce hace el cariño y las hostias y los tirones de pelo también, creo que no puede tener queja porque en el cole no abusaron de ella ya que iba bien enseñada de casa, en la escuela fué la ''hermana de'' los profes le decían -Tu eres hermana de fulanita?- y eso fué así hasta bachillerato y probablemente tuvo que demostrar que era bastante mas aplicada que yo, que fuí un desastre como estudiante y mi hermana una niña notable-excelente. Pero a cambio tuvo otras ventajas, esas ventajas que fraguan los hermanos mayores en temas de horarios de volver a casa, de tener moto y carne de conducir y ropa de marca. Después de todo ella vivió una época de bonanza en casa y supo sacarle provecho mientras yo le iba allanando el camino y se iba escribiendo para la posteridad el agravio comparativo de que ella disfrutó de mas cosas que yo y ella por su lado que le tocaba usar ropa de segunda mano mia.

Adoro a mi hermana, no me imagino una vida sin ella, ni lo que soy y como soy sin ella. Somos muy diferentes eso es un hecho nos parecemos tanto físicamente como distintas somos y doy gracias a mis padres y al avión que me la trajo por tenerla conmigo. Quien no si no ella, quien mas me iba a ayudar con toda la ilusión a poner el puto árbol de navidad.