NORMALILANDIA
Yo siempre me he jactado que hay tres tipos de personas:
-Las que tropiezan una y otra vez con la misma piedra y no aprenden
-Las que tropiezan una vez y aprenden la lección.
-Las que no les hace falta tropezar porque saben asimilar las experiencias de los demás para hacerlas suyas y sortear las piedras que hay en el camino.
Y como yo con mis 31 años he tenido una existencia bastante apacible me creí de verdad que yo era de las del tercer grupo. Aunque en el fondo de mi ser, a pesar de ser alguien bastante optimismta tenía una tenue sensación de que lo malo estaba por llegar, de que no era normal tener una vida tan rectilineamente constante, que a la gente le pasan cosas, se le muere seres queridos, tienen decepciones, sufren accidentes, se divorcian, a ratos son desgraciadas... y ese tipo de cosas algo tetricas y que parecia que no iban conmigo. Entonces interioricé mucho lo que es NORMAL o lo que NO ES NORMAL. Lo normal era mi vida, hacer las cosas bien y con cabeza y lo anormal era tener una vida desordenada con demasiados altibajos.
Pero mi vida no era ni medianamente normal, al menos mi relación de pareja, lo que ocurría es que normalizaba las ''anormalidades'' y es que lo mejor para normalizar las anormalidades es no querer reconocer los problemas porque la mejor manera de no tener problemas es no sentirlos como tal. Pero es un arma de doble filo porque aunque cierres los ojos para no ver la pared contra la que te vas a estampar no significa que la pared desaparezca. Tan sencillo como eso.
El martes de hace un mes, rompí la baraja de mis normalidades espiando un movil (algo muy poco normal hasta ese entonces) y justo en ese momento me rompí la cara contra la pared. Sabiendo lo que sabia, dejé que se duchara, a traves de la puerta le pregunté si quería algo de desayunar y con su negativa me fuí a hacer un te rojo, me senté en el sofá con la taza en la mano y sopesé si le diría algo o bien me callaría y vería como se desenvolvian los acontecimientos. Cuando salió del baño duchadito y vino al comedor, sin haber tomado una decisión simplemente me escuché diciendole:
-Sientate, me parece que tenemos que hablar.
-Si, tenemos que hablar.
Y a partir de ahí no hubo segundas oportunidades ni intentos de solucionar nada, todo fué muy tajante.
-Mis sentimientos han cambiado, lo mejor es que nos separemos. No es por ella, es algo que ya tenía pensado desde hace un tiempo. De verdad que lo he intentado pero no puedo.
No lloré porque no es normal que una mujer cuando la dejan se ponga a llorar ni a suplicar, eso es patético, no es normal discutir cuando una decisión está tomada tan firmemente, si no te quieren lo mejor es pasar página y seguir adelante, porque no se tiene que querer a alguien a tu lado si ese alguien ya no te quiere, eso es lo normal. Bueno, lo normal habría sido que nada de esto hubiera sucedido, pero que coño!!! si las normalidades se habian colado por el retrete unos minutos antes. Normalilandia había sido sacudida por un seismo chino y sus paredes estaban condenadas a soportar solo ese martes.
Ese mismo martes por la noche vino una pregunta extraña
-Como hacemos para dormir?
-Ah... como siempre, yo en mi lado y tu en el tuyo.
Y se fué a la cama tan campante, quedandome yo nuevamente ojiplatica sentada en el sofá, pensando... mmmmm esto creo que no es muy normal. Pasé la noche en blanco. Solo era el comienzo, a partir de entonces fuí traicionando todas las normalidades en las que tenía basada una vida entera. La caida del imperio de Normalilandia era un hecho.






Merlinn el ¿encantador? dijo
Bienvenida al mundo de SobreviviLandia!!
Dónde cada día descubres una nueva regla y cada día encuentras una situación nueva para asimilar.
El caso es que creo yo que sí perteneces a un cuarto grupo: los que vamos tropezando continuamente, aprendiendo en cada tropezón cosas que no nos sirven para evitar el siguiente.
Pero hay que sobrevivir todos los días, esperando el tropezón que se avecina, forma parte de eso que llaman "vida", ¿no crees?
Un besote
28 Mayo 2008 | 09:51