No se pudo retener el tiempo con las manos, ni tampoco con las ganas, ni con el deseo, ni las ansias.
Y nunca mas se volvió a hablar del tiempo.
Tampoco se pudo retener el aliento ni la calor ni a la esperanza. Y nunca mas se volvió a hablar del aliento la calor ni la esperanza.
No se habló nunca mas, de la piel, los abrazos ni los besos.

Entonces pasó que ya no se habló de nada.

Ven y dime que lo que no se retiene no se posee, que el tiempo la calor la esperanza la piel el aliento los abrazos y los besos son etéreos.
Ven y comprueba si soy o no soy quimera.


Fotografia : Francesca Woodman