El Mago
Ya casi no hay niños solos por las calles, incluso en los pueblos empieza a costar ver las pandillas jugando, corriendo, en el portal de casa... no hay veranos azules, amarillos, rojos ni de ningún color. Los padres parapetan a su prole y les hacen de guardaespaldas. Hay miedo.
Yo arañé unos cuantos años de esa libertad que ya solo queda encerrada en algunos anuncios de TV o en forma de recuerdos. Mis padres me dejaban ir en bici con mis amigos, al rededor de un par o tres de manzanas, incluso ir al parque que estaba cerca. Sin problema, con tranquilidad... esto es un pueblo, siempre hay alguien que te conoce, que te ve y te controla (visión de padres)... o un delator que puede chivarse a tus progenitores (visión de niño). Las cosas en aquel tiempo eran claramente distintas a las de ahora.
El parque que frecuentábamos se llama Lourdes, mejor dicho... nuestra señora de Lourdes, debe su nombre aun pequeño altar horadado en la piedra donde algunos domingos se celebra misa al aire libre. A lo alto con las manos extendidas la blanca y azul Virgen del Lourdes preside el lugar. Allí algunos, los mas religiosos la van a venerar, venerar que no adorar, puesto que adorar solo se adora a Dios y al papa, por lo menos eso me enseñaron.
Venerar: Respetar en sumo grado a alguien por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a algo por lo que representa o recuerda.
Adorar: Reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido.
Dicho de un cardenal: Postrarse delante del Papa después de haberle elegido, en señal de reconocerle como legítimo sucesor de San Pedro.
Para nosotros era quedar en los columpios, un punto de encuentro como otro cualquiera. Ese sitio es realmente grande, el pulmón del pueblo, muchos pinos y eucaliptos, muchos lugares que explorar, escalar y por donde esconderse. Un espacio interminable donde cansarse hasta lo último y sudar a borbotones. Así que muchas veces allí quedábamos.
Un día llegue y vi a mis amigos al rededor de un señor cincuentón con barba, todo eran risas y voces. Ese hombre sentado en un banco hacia cosas con una moneda... ahora estaba en su mano, de repente desaparecía y de sorpresa aparecía la moneda detrás de tu oreja, alehop!!! algo realmente fascinante. Era MAGIA pura MAGIA, porque el era un Mago, el mismo se autoproclamaba y explicaba aventurillas que francamente ya no me acuerdo. Pero si de la expectación y agitación que nos causaba lo desconocido, la magia, la aventura... pura fascinación en niños entre los once y siete años. Pasado el rato súbitamente el señor barbudo y simpático se tuvo que ir pero prometió volver al día siguiente a las cuatro de la tarde. Con mas pena que alegría regresé a casa... ya que yo era la mas pequeña y tenia un tiempo estipulado para callejear. Al día siguiente no iba a perderme la cita, porque como buena niña la Magia existía y era tan real como el pedalear en la bici. Esa noche no dormí ni tranquila pensando en lo del día siguiente.
A las cuatro allí estaba yo puntual como un clavo, el Mago también, pero curiosamente ni rastro de mis amigos.
-Hola jovencita!!- me saludó efusivamente
-Hola- Yo siempre fui una niña tirando a tímida a la que le costaba horrores comprar el pan en la panadería de abajo por pura vergüenza. Sigo siéndolo... pero la experiencia me ha enfundado un disfraz de audacia con el que me siento mas cómoda, por lo menos de cara a los demás.
-Que puntual eres guapa, no como tus amigos, así me gusta las niñas guapas y obedientes.
-No han llegado?- pregunté tímidamente
-No ves... no han llegado y yo ya llevo rato aquí.- Espetó algo desdeñoso
-Ah... ...
-No te preocupes, los otros no saben, no son como tu, a ti te haré mis trucos mejores- Recuerdo bastante bien, estos comentarios, este esfuerzo que tenía en darme un alo de singularidad, de ser especial y diferente.
-Sacaras un conejo?- pregunte absurdamente
-A lo mejor... si te portas bien si, yo se que te portaras bien, porque te ves una niña muy educada ¿verdad? y con esos ojos tan bonitos, azules como el cielo
-Si ... ...- A esas alturas yo ya estaba ciertamente incomoda, nunca he sabido encajar bien los halagos, ni nunca había estado a solas con un adulto en esas circunstancias... a partir de ahi poco mas dije.
-Ven conmigo- Me cogió la mano y no me la soltó en mucho rato y yo no supe decir que no, aunque hubiese preferido que no me la agarrara, no por nada... si no por lo de siempre, por la vergüenza - Vamos a dar una vuelta mientras ellos llegan-
Entiendo que a estas alturas quien me haya leído, puede descifrar muchas cosas, las señales son claras y las alarmas se encienden. Pero con siete años lo único que sentía era verguenza por nada en específico y cierto rechazo que erradicaba de mi propia naturaleza tímida. Pero aun asi... por no saber decir que no, me deje llevar. Y me apartó de miradas, caminando poquito a poco agarrados de la mano, a un sitio solitario que apenas cada hora pasaba alguien haciendo footing...
-Aqui estaremos tranquilos, que niña tan buena...-
Ese hombre veneraba mis dedos como a la virgen, los tocaba uno a uno y comparaba con la palma de su mano, atusaba mi pelo y rozaba con tranquilidad mis mejillas con el anverso de su mano. Viéndolo con la prespectiva de los años me atreveria a decir que los niños le fascinaban de una manera muy diferente a lo que normalmente entendemos. La inocencia inherente de las criaturas que no tienen malicia alguna era algo simplemente arrebatador para el. Una atracción difícil de comprender. Yo por lo menos no la entiendo ni la quiero entender.
Y la magia no llegaba y la actitud del Mago me comenzaba a violentar de una manera extraña que no sabría especificar, los minutos pasaban, mis amigos no llegaban, la inquietud aumentaba.
El Mago ya casi no hablaba y me tenia aprisionada la mano que depositaba encima de su muslo. Entonces disimuladamente como de forma distraída puso mi mano sobre su miembro a esas alturas ya totalmente erecto. Di un respingo al notar algo duro entre sus pantalones y entonces experimente por primera vez el pudor.
Algo no iba bien, mi mano no debería estar ahi y yo lo supe al momento sin entender el porque. El Mago lo noto y me dijo divertido:
-Que te pasa? nunca has tocado un pito?- En ese momento dijo pito y ahora que lo escribo siendo ''un pito'' la forma mas relajada de llamar a una polla, me esta pareciendo de lo mas asquerosamente obsceno. Yo callada, de mi no salía ni media palabra, un instinto muy visceral me decía que me fuera, que estaba en peligro, que algo no funcionaba de verdad. No se si miedo, verguenza o lo que fuera hacia que no arrancara a correr.
Entonces sucedió algo realmente extraño. Una voz en la lejanía me llamó por mi nombre, una voz, no se si de hombre o de mujer, pero era una voz que me buscaba ansiosa. Pensé que serian mis padres, que se había hecho tarde y me buscaban preocupados. Y sorpresivamente me levanté de un brinco me zafé de su mano y arranque a correr con toda mi potencia, sin decir adios, sin decir nada... baje unas escaleras saltándolas de dos en dos de tres en tres, caí al suelo y me arañe los codos y las rodillas pero inmediatamente me levanté seguí corriendo.
Y no había nadie, nadie me llamo, nadie me buscaba. Quizás fue una jugada de mi mente, no lo se sinceramente, pero puedo decir que me salvé. A los pocos días cuando vi a mis amigos y les pregunte porque no fueron me dijeron que cuando yo me fui el Mago les dijo que al final no vendría y por lo tanto ellos no fueron. Todo lo tenía pensado para quedar a solas con una inocente niña que solo quería ver algo de Magia. Y aunque en realidad no llegó a pasar nada realmente grave, nunca se lo he llegado a explicar a mis padres y nunca mas me ha atraído ni los Magos ni la Magia. Aunque... a lo mejor no fue jugada de mi mente y alguien en algún sitio quiso ahuyentarme, a veces me gusta pensar eso.
Hoy hay muchos casos por la tele, Madeleine, Mariluz, Jeremy... etc, dicen que hay psicosis. No se si con razón o sin razón, pero es bien cierto que depravados han habido hay y habrán. ¿Quién los entiende? Que los perdone si pertoca el de allá arriba, porque lo que soy yo tengo muy claro lo que haría con ellos.






calalola dijo
chiquilla que susto me has dado...
aquí afortunadamente todavía parece que tenemos "buen ambiente" , aunque la verdad es que por muy tranquilo que sea, con la de cosas que pasan, nunca puedes bajar la guardia, y somos nosotros mismos los que nos pasamos de proteccionismo, pero es lo que hay...
Yo que tengo dos hijos, imagina el grado de fobia...
Un beso guapa
3 Febrero 2008 | 11:47 PM