UNA BUENAMALA NOTICIA
Al amanecer del día de los muertos enfrenté la mala notícia. Como muchas de las ''malasnuevas'' ésta llegó de la forma tradicional. El sonido de un teléfono a deshoras no sólo te hace despertar de un brinco y súbitamente, también planta fecunda y germina al instante la semilla del temor. Nadie espera buenas noticias en mitad del silencio, cuando el pueblo duerme y los pájaros empiezan a despertar, a lo sumo alguien que se equivoca de número y siendo así se ha de agradecer aunque te ponga de mala leche, de muy mala leche.
Al otro lado de la línea una voz familiar pero con timbre de voz distinto.
-Si?
-Tu hermana ha tenido un accidente, ahora vamos para allá te pasamos a buscar.
Yo se, que las cosas funcionan así, son muy sencillas. Una sola frase te puede cambiar el día o la vida, no se necesitan grandes explicaciones ni adjetivos pomposos, un sujeto y un predicado son suficientes.
Llamadas como esta, frases escuetas y madrugadas rotas en este país los hay todos los dias. Padres, madres, hermanos, esposas y maridos que corren por el pasillo perdiendo una zapatilla, gente que se coloca los pantalones entre equilibrios, con el corazón a mil, que sale a la calle sin lavarse la cara ni peinarse con las manos frías y el alma en vilo es el mismo disco rallado que se ejecuta día a día, fin de semana tras fin de semana. Y no hay puntos de carne, multas suficientes ni anuncios impactantes de la DGT que lo esten frenando, porque no pueden, porque nos creemos inmortales, seres superiores que todo lo controlan.
El trayecto ge de un silencio sepulcral, con el moquear de mi madre de banda sonora y el mutismo completo de mi padre.
Esa misma noche la había maquillado con lagrimas de sangre y una gota que le caía por la comisura del labio, se había comprado unas alitas negras, yo no se muy bien de que iba disfrazada, pero ella estaba contenta porque se había ambientando para Hallowen sin estridencias como ella misma me dijo. Parecía una estigmatizada y daba cierto mal rollo premonitorio.
Al irse le di un beso e hizo lo de siempre un pequeño gesto involuntario de rechazo con la cabeza como si se la invadiera o no supiera reaccionar a un gesto de cariño. Tan diferente a mi, que soy tan de piel de tocar y tocar, yo me quede con todo el empalague para mi solita. Nunca he visto un bebe como lo fue ella, nos reíamos porque cuando le besábamos la mejilla le daban arcadas y con el paso de los años el asco se redujo pero le quedo latente cierta incapacidad de digerir los gestos de cariño hacia ella y de ella a los demás. Ahora que lo pienso no han cambiado tanto las cosas, cuando la beso o la abrazo a veces busco esa arcada que con el tiempo se ha transformado en un -Aaaaaaiii quita pesada!!!-
Después del beso vino el consejo de hermana mayor -Ten cuidado con el coche, no corras ni bebas, vigila ¿si?- Hacia poco le dije que había tenido un sueño en el que ella sufría un accidente, era mentira, pero lo hice para asustarla... sin efecto. Yo no soy especialmente asustadiza, ni alguien que se este imaginando constantemente lo peor, pero veía en ella demasiada confianza y cierta temeridad que me hacía estar sobrealerta.
Lo que vino después no fue mas que una única y suficiente buena noticia. Estaba bien, magullada con alguna contusión, pero al fin y al cabo bien. Al salir de la cabina de urgencias, sólo vi a una niña asustada y llorosa que no dudo entonces a abrazarnos. Me quede dormida, me quede dormida dijo entre sollozos.
La policía nos aclaró los detalles, de lo que probablemente será una gran lección y experiencia vital de mi hermana, que aun siendo una mala noticia acabo resultando una buenamala noticia y a dia de hoy no la estamos llorando, solo hemos mirado con pena un coche para el desguace unos cuantos puntos menos en su carne y una multa en el horizonte. Pero a quien le importa si estas navidades volverán a ser completas.








blog-save-the-queen dijo
Sinceramente aliviada por el desenlace final de tu historia.
Las hermanas pequeñas deberían venir con algún tipo de burbuja envolvente de serie para que nunca les pasara nada a sus rizadas cabecitas.
Qué cosas, tu mentira (piadosa o funcional, como prefieras), el maqueo de halloween...es increíble todo lo que se te puede pasar por la cabeza en un momento así...y el alivio supremo (no comparable a absolutamente nada) cuando compruebas que sólo ha sido un susto.
Me encanta cómo lo has contado, lo he vivido contigo.
Un abrazo fuerte, mandrágora
PD: ya decía yo que andabas desconectada...
3 Noviembre 2007 | 09:46 PM