La muerte nos pasa cuentas todos los días para bajarnos los humos y no montemos escenitas como chinchorros el día inevitable. Esto es lo que hay o lo tomas o lo tomas. Los valientes, los ignorantes voluntarios o no, seguimos siendo inmortales, ''aquí no ha pasao na'' y esta vez lo tomas o te lo tragas y bajamos por la vida cantando :

Había una vez un barquito chiquitito...

Los padres se nos mueren - ley de vida hija – le digo a la nueva compi que me habla de eso como la gran injusticia, injusticia para quien? Sabes tu lo que hay después? Y sigue increpando rotundamente a corde con su personalidad es injusto!! ... insisto para quien? No sabe no contesta la pillo en bragas y pienso para mis adentros... injusto para quien se queda no seas necia y seguimos cantando:

Había una vez un barquito chiquitito...

También se te muere el gato debajo de la rueda del coche, - pero no llores que te voy a comprar otro más bonito,- ley de vida por supuesto- y nosotros a lo nuestro

Había una vez un barquito chiquitito...

Tu amiga te cuenta que le quedan dos años con una magnífica calidad de vida y tú no sabes qué decir porque a veces tú no vales para eso (alguien vale para eso?), a veces es demasiado pronto para poner fechas y te inventas una excusa que suena a falso para las dos y te vas con tu novio a cenar a un chino y le cuentas que es un asco de vida, para que él vea que tienes sentimientos y que la vida es una ostia… Os invitan a un horrible licor de flores que ayuda a tragar otra vez eso de.. –es ley de vida- y con eso basta para seguir cantando:

Había una vez un barquito chiquitito...

Llegas al curro y unos señores de un sindicato te dicen que si no quieres venir a trabajar, sólo te va a costar 30 mil pelas y rellenas la solicitud de la jubilación anticipada pero en la casilla de edad pones 62 y tienes ganas de contárselo a alguien y vas a casa:

Había una vez un barquito chiquitito...

Pero hoy tu compi te ha contado que su mujer tenia revisión en el hospital del centro y cuando llega a casa la encuentra llorando en un café con leche y que le preguntó qué le pasaba, ella dice que nada y él le contó lo interesante que tiene que ser ver Grecia en invierno y aunque no le pasa nada, ella siguió llorando. Entonces se dio cuenta: Se está muriendo y la miro largo tiempo en silencio para que viera que podía contar con él aunque por dentro pensaba que no le va a quedar pensión de viudez y le dieron ganas de decirle te lo dije, pero no se lo dijo, en cambio le ofreció matrimonio por el bien del crio, así que una mañana con el cabello envuelto en un pañuelo, un ramito regalado, el traje de los domingos y unos pocos testigos, cualquiera daba igual, se casaría… para poco después arreglar el testamento y a ti no se porque se te acojona el espíritu mientras danza la muerte por tu perímetro (siempre ha estado pero tu no la veías) como cuando solo ves bebes si piensas que estas embarazada, y sales a la calle a fumarte un Nobel y pensar quien mierda hace las leyes de vida, y mientras lo haces de nuevo suena esa melodía:

Había una vez un barquito chiquitito...

¿Cómo iba aquello?
Había una vez un barquito chiquitito, que no podía, que no podía navegar... ¿no podía o no quería?

No sé, no te acuerdas. Y la verdad no importa.