No me gusta el papel de obstinada intentando aferrar aquello que se cuela entre los resquicios. Porque el amor puede ser como la arena húmeda y compacta que se acomoda en la cuenca de las manos y se aquieta, no se cuela;pero cuando el amor es como la arena seca y fina del caribe se escapa entre las ranuras de losd-edos y el viento se la lleva a otras playas.
No hay manos suficientes para impedirlo, la arena pide libertad por mucho que uno cierre los puños.