En cuestión de solo unos instantes, en el transcurso de un decaimiento lánguido e imperceptible de su alma quedaba sumida en un trance perdido y pesado que le hacia zozobrar en el mar tupido de su conciencia.
Tenia alguna herida si bien no sabía donde si que sentía escozor, ardor y pesadumbre. Si esa sensación la hubiese percibido en su estomago habría jurado que se trataba de una mala digestión, aunque lo mas probable es que no fuera del todo desencaminada .
Era evidente que había algo que no le sentaba bien algo que se le atravesaba, una bola de alfileres rondaba por ella, no sabía dónde, no ubicaba el lugar o zona y por supuesto que no podía, porque era algo que brotaba en su conjunto.
Si pudiera saber de que se trataba si pudiera concretar algo mas si pudiera absurdamente bautizar ese retorcimiento...
Alzó la vista, el mundo la llamaba, miró al espejo y vio sus ojos..., no, sus ojos no, vio su mirada y tras su mirada descubrió lo que buscaba, descubrió tras lo que no se ve esa palabra, esa pesadez, ese cansancio, ese quejido...descubrió la melancolía.